Cuando los planes de Dios interrumpen los nuestros

Lucas 1.26-38

El anuncio del nacimiento de Jesús ocurre en el contexto de María comprometida con José. Como toda boda, los novios se preparaban para emprender un nuevo desafío, construir un hogar, con sus planes y proyectos personales.

En medio de los planes, aparece el ángel Gabriel con un saludo para María, ¡Regocíjate, bendita eres entre todas las mujeres, el Señor está contigo!

Ante la noticia María queda confusa y perturbada; en medio de esa situación el ángel interviene con dos frases, no tengas miedo, has hallado el favor de Dios.

En el dialogo entre el ángel y María, se ven las implicancias del plan trazado por Dios para María. Este plan era milagroso, ya que la virgen iba a concebir por medio del Espíritu Santo a Jesús, el Hijo del Altísimo. El reino de este niño no tendría fin y reinaría sobre la casa de (Jacob) Israel.

Además, de toda esta descripción, el ángel aclara a María que su parienta Elizabet (anciana y estéril), daría a luz en su vejez, porque “Nada es imposible para Dios”.

La respuesta de María al ángel ante semejante interrupción de sus planes es la siguiente: “Soy la sierva del Señor, que se cumpla todo lo que has dicho acerca de mi”

La actitud de María nos enseña algunas cosas; en primer lugar, estar dispuestos a someter los planes personales para dar lugar al plan de Dios. La segunda enseñanza tiene que ver con creer en lo que Dios hará, aunque no lo comprendamos. Y la tercera, es asumir la actitud de siervos/as, de modo a que Dios cumpla todo su plan a través de nuestras vidas.

¿Estarías dispuesto a permitir la intervención de Dios en medio de tus planes personales?

¿Qué puedes aprender de la actitud de María y aplicarla a tu vida?

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